Narrado por Ann.
Me desperté esa mañana más contenta de lo normal. Ese día no tenía clases, así que me dediqué a hacer cosas de la casa: lavar la ropa, limpiar mi habitación, hacer la comida...todo esto, sin parar de pensar que por fin había conocido al chico de mi sueño, ¿sería capaz de llamarlo? ¿me llamaría él a mi? Tenía dudas sobre qué hacer, así que se lo comenté a Brenda.
-Brenda: Así que no sabes si llamarlo o no...yo que tu, esperaría a que llamase él. De todos modos, Phil quedó en llamarme hoy, así que cuando me llame podría preguntarle por Bruno..
-No sé, no sé... tengo curiosidad por conocerlo.
-Brenda: ¿por qué tanta curiosidad con ese chico? - En ese momento me di cuenta de que Brenda no sabía que Bruno era el chico con el que había soñado y que me había dejado tan tocada. No sabía si contárselo.
-No, nada..ehhmm...supongo que me ha gustado y quiero conocerlo más..
-Brenda: Venga, Ann, te conozco desde hace años...¿qué te pasa con ese chico?- Preguntó y yo decidí contárselo de una vez por todas.
-Verás, ¿recuerdas aquél chico del sueño que te conté? - Brenda asintió - ayer, cuando vi a Bruno, cuando se presentó, me di cuenta de que es el chico de mi sueño. No es que sea parecido, es que era él.
-Brenda: Me estás vacilando, ¿no? - dijo sin creerse lo que le estaba contando
-Te estoy hablando completamente en serio, tía. Bruno era él.
-Brenda: ¿Estás segura? Quizás es que ya habías visto a Bruno antes, en algún sitio o algo, y por eso soñaste con él...quizás es que no recuerdas bien al chico del sueño y cuando has visto a Bruno, has visto que tenía algún parecido y piensas que es igual...- Brenda buscaba algo para justificar mi sueño.
-No, Brenda, era él, estoy completamente segura.
-Brenda: Vale, esta bien..si tu lo dices.....- Seguía sin creerme.
Pasé de Brenda y estuve todo el día con mis cosas. Intentaba distraerme estudiando, escuchando música y con cosas similares para no pensar en Bruno. No habíamos acordado llamarnos, así que no sabía si tenía que dar el paso yo. Me duché para despejarme la cabeza, me estaba poniendo paranoica. No es normal soñar con una persona que no conoces de nada y que nunca has visto, y conocerla días después.
Me duché, me vestí y me puse a dibujar, uno de mis pasatiempos preferidos. Estaba dibujando a una sirena, cuando sonó el móvil. Miré la pantalla, emocionada, pero no era él.
-Si?
-Hola, hija, soy tu mamá.
-Ah, hola, mamá.
-Mamá: ¿Qué tal te van las cosas? Hace mucho que no hablamos.
-Bueno, de momento todo bien...
-Mamá: Bueno, te tengo que hablar de una cosa, hija - como no, mi madre nunca llamaba para preguntar cómo estaba.
-¿De qué cosa?
-Mamá: Mira, tu hermana quiere ir a la universidad en Los Ángeles, pero no tiene la nota suficiente como para sacar una beca, como hiciste tu - hizo una pausa y luego siguió - así que queríamos saber si ella podría vivir allí contigo y nosotros pagamos desde aquí la universidad.
-Ustedes le pagarían la universidad pero ¿y sus gastos en el piso?
-Mamá: Bueno, he pensado que como es tu hermana, podrías ayudarla tu..
-Mamá, apenas llegamos Brenda y yo con nuestros gastos, no estamos como para pagarle los gastos a la vaga de mi hermana.
-Mamá: Eres una egoísta, Ann, no quieres ayudar a tu pobre hermana que sólo se quiere sacar una carrera.
-Mamá, no estoy de humor para esas tonterías. Si quiere estudiar, que se esfuerce y haga lo que hice yo. Me tengo que ir, adiós.- Colgué el teléfono y volví a lo mío. Por lo menos esa discusión había hecho que me olvidase de Bruno por un rato. Una hora después, volvió a sonar mi móvil. Esta vez si era él. Con una sonrisa estúpida, contesté el móvil.
-¿Diga?